Fabricantes de arte contemporáneo
El 25 de octubre de 2009 apareció en el blog Con Arte y Sonante de Miguel Angel García Vega, que se publica en el diario El Pais este reportaje que todavía es de una actualidad manifiesta. Por su interés reproducimos una parte de él.Este es el estado de cosas del arte ahora mismo.
“El arte como fábrica. La fábrica del arte. Estos días que se habla tanto de la aparición de la Mona Lisa del Prado hemos redescubierto que, incluso, los creadores más grandes utilizaban el “taller”. Genios como Rubens o Velázquez recurrían a los aprendices para resolver las zonas menos comprometidas de las obras, como los fondos o los paisajes.
Esta digresión sobre el pasado sirve para llevarnos al presente y a otros autores como Jeff Koons, Takashi Murakami, Damien Hirst, Olafur Eliasson o Ai Weiwei. Todos han desarrollado fábricas de creación (o producción, según se entienda) para dar salida a sus productos. En un volumen y cantidad, por cierto, nunca vista en la historia del arte y que deja a Rubens –quizá el mayor productor de pintura antigua de su tiempo– como un aprendiz de brujo.
Hirst le da a la máquina
Una vez más Damien Hirst es el gran chamberlain de la producción. Desde hace años (en 2009 tuvo la idea de pintar sus propios cuadros y fue acribillado por la crítica) cuenta con un ingente batallón de personas elaborando sus obras. No está claro el número exacto de trabajadores del arte que están en su nómina (...) La prensa británica habla de unos 150 (...). Lo paradójico es que mientras sus obras (...), se comercializan por varios cientos de miles de euros, quienes las pintan físicamente a penas cobran algo más de 18.000 euros al año.(...)
Hirst
Este concepto warholiano de factoría se extiende a la editorial Other Criteria con la que Damien Hirst pone en el mercado todo tipo de productos de merchandising (...) Todo usando como soporte jurídico su empresa Science Ltd, que está gestionada por su íntimo amigo Jude Tyrrell (...).
Brillo patentado
El americano Jeff Koons trabaja bajo el paraguas de Jeff Koons Productions. Una empresa situada en Manhattan que emplea, según las necesidades, a unas 120 personas y que incluso tiene patentado un sistema de pulido del aluminio y el acero con el que fabrica sus gigantescas y brillantes (por luminosas) esculturas.
Murakami
Pero quizá sea un recién llegado a este concepto de fábrica como es el japonés Takashi Murakami quien ha abrazado con más ardor (...) el mercado y su relación con las empresas, por ejemplo, del sector del lujo.(...).
Murakami trabaja a partir de un holding (Kaikai Kiki Corporation) con sedes (...) en Nueva York y Tokio. En la primera utiliza a 20 trabajadores y en la segunda a unos 50. Además, a partir de su factoría, distribuye a otros artistas como Reisato, Chiho Aoshima, Chiatsu Ban, Mahomi Kunikata, Mr y Aya Takano.
Junto a estos creadores, el danés Olafur Eliasson ha creado el Studio Olafur Eliasson, que alberga a arquitectos (...) Más de 30 personas. Y el activista Ai Weiwei, antes de sufrir el acoso del Gobierno chino, dirigía una empresa (Fake Design), quizá con un enfoque más tradicional, pues subcontrataban sobre todo los procesos artesanales (...).
Gato por liebre
Este es el escenario fabril en el que se desenvuelve al menos un parte (la más comercial) de la creación contemporánea. La pregunta es: ¿invalida una producción casi ilimitada la calidad de la obra y del proyecto del artista? (...).”
Autor: Miguel Angel García Vega
Fuente: Blog Con Arte y Sonante.El Pais
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“El arte como fábrica. La fábrica del arte. Estos días que se habla tanto de la aparición de la Mona Lisa del Prado hemos redescubierto que, incluso, los creadores más grandes utilizaban el “taller”. Genios como Rubens o Velázquez recurrían a los aprendices para resolver las zonas menos comprometidas de las obras, como los fondos o los paisajes.
Esta digresión sobre el pasado sirve para llevarnos al presente y a otros autores como Jeff Koons, Takashi Murakami, Damien Hirst, Olafur Eliasson o Ai Weiwei. Todos han desarrollado fábricas de creación (o producción, según se entienda) para dar salida a sus productos. En un volumen y cantidad, por cierto, nunca vista en la historia del arte y que deja a Rubens –quizá el mayor productor de pintura antigua de su tiempo– como un aprendiz de brujo.
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| Damien Hirst al frente de algunas de sus obras |
Hirst le da a la máquina
Una vez más Damien Hirst es el gran chamberlain de la producción. Desde hace años (en 2009 tuvo la idea de pintar sus propios cuadros y fue acribillado por la crítica) cuenta con un ingente batallón de personas elaborando sus obras. No está claro el número exacto de trabajadores del arte que están en su nómina (...) La prensa británica habla de unos 150 (...). Lo paradójico es que mientras sus obras (...), se comercializan por varios cientos de miles de euros, quienes las pintan físicamente a penas cobran algo más de 18.000 euros al año.(...)
Hirst
Este concepto warholiano de factoría se extiende a la editorial Other Criteria con la que Damien Hirst pone en el mercado todo tipo de productos de merchandising (...) Todo usando como soporte jurídico su empresa Science Ltd, que está gestionada por su íntimo amigo Jude Tyrrell (...).
Brillo patentado
El americano Jeff Koons trabaja bajo el paraguas de Jeff Koons Productions. Una empresa situada en Manhattan que emplea, según las necesidades, a unas 120 personas y que incluso tiene patentado un sistema de pulido del aluminio y el acero con el que fabrica sus gigantescas y brillantes (por luminosas) esculturas.
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| Jeff Koons dirigiendo su fábrica de arte. |
Murakami
Pero quizá sea un recién llegado a este concepto de fábrica como es el japonés Takashi Murakami quien ha abrazado con más ardor (...) el mercado y su relación con las empresas, por ejemplo, del sector del lujo.(...).
Murakami trabaja a partir de un holding (Kaikai Kiki Corporation) con sedes (...) en Nueva York y Tokio. En la primera utiliza a 20 trabajadores y en la segunda a unos 50. Además, a partir de su factoría, distribuye a otros artistas como Reisato, Chiho Aoshima, Chiatsu Ban, Mahomi Kunikata, Mr y Aya Takano.
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| Takeshi Murakami delante de una de sus obras. |
Gato por liebre
Este es el escenario fabril en el que se desenvuelve al menos un parte (la más comercial) de la creación contemporánea. La pregunta es: ¿invalida una producción casi ilimitada la calidad de la obra y del proyecto del artista? (...).”
Autor: Miguel Angel García Vega
Fuente: Blog Con Arte y Sonante.El Pais























